CMLP VEINTIUNA - CMLP XXI PROMOCION
  HOME
 

REENCUENTRO LEONCIOPRADINO 2019

CERTAMEN DE PEÑAS 2019

LA XXI, UNA PROMOCION SUI GENERIS

Texto original de la reseña de la XXI para el Libro de Brillantes de la ALCMLP
Por: José Hinojosa Bisso
Algún tiempo atrás, el connotado ex cadete leonciopradino Enrique Wong Crespo, nos preguntó cual era "El secreto de la XXI", su interrogante nacía de los éxitos que venía logrando año tras año, nuestra promoción en los Juegos Leonciopradinos y el alto nivel de participación que tenían los "veintiúnicos" en las diversas actividades que programaba nuestra asociación de ex alumnos. En ese momento, la verdad es que no supimos que responder, pero pensamos seriamente que debíamos hurgar en nuestra memoria y encontrar ese secreto, que evidentemente había nacido en aquellos lejanos días entre los años 1964 y 1966, en los que estábamos internados tras los fríos muros de nuestro querido y siempre recordado colegio militar.

Definitivamente, la Vigésima Primera Promoción del CMLP siempre fue diferente a las demás. Fuimos los primeros ingresantes tras la publicación en 1963, de la célebre novela "La ciudad y los perros" del Nobel Mario Vargas Llosa y dado que en ella se presentaba una imagen algo distorsionada de nuestro colegio, cualquiera hubiera pensado que muchos jóvenes antes interesados en ser leonciopradinos, se habrían desanimado de presentarse al examen de admisión. Sin embargo ocurrió todo lo contrario y viéndose que había una cifra record de postulantes, hasta se tuvieron que aumentar las vacantes, ingresando 511 nuevos cadetes leonciopradinos a fines de Marzo de 1964, a los que se sumaron 3 extemporáneamente y en los años siguientes 2 cadetes de la promoción anterior y 6 procedentes de otros colegios militares. Con 522 cadetes, entre los que se encontraban 6 panameños y 2 bolivianos, la XXI Promoción es la más numerosa en la historia del Colegio Militar Leoncio Prado.

Tradicionalmente los cadetes recién ingresados debían sufrir los rigores del clásico bautizo, costumbre que no es ajena a institutos militares o universidades de muchas partes del mundo. Sin embargo y haciendo honor a lo de la "veintiúnica", jamás fuimos bautizados. Asumimos que las autoridades del colegio preocupadas por la mala imagen que le estaba dando al plantel la difusión de "La ciudad y los perros", había dado órdenes estrictas al respecto y prohibieron que los cadetes de años superiores nos administraran dicho "sacramento", pero por supuesto que nadie nos quito la paranoia de pensar que cada nuevo día sería el del bendito bautizo que nunca llegó.

Otra tradición y que subsiste hasta estos días, es que los cadetes recién ingresados deben permanecer internados hasta una fecha inmediata al Día de la Madre. Pues bien, esta tampoco se cumplió con la XXI. Para sorpresa nuestra, a los diez días de internados recibimos la orden de vestirnos con el uniforme caqui mas limpio que teníamos, meter nuestra ropa sucia en los maletines azules de salida, abordar los vetustos buses del plantel y no parar hasta llegar a nuestros respectivos domicilios. En aquel entonces surgieron varias hipótesis acerca de esa brillante decisión que nos había caído de perillas. Una de ellas fue que se debió a los serios problemas de abastecimiento de agua potable que tenía por esos días el colegio y otra que los cinco "ranchos" semanales, multiplicados por 511, constituían un ahorro demasiado significativo en cualquier tiempo y lugar.

Si bien durante el resto de 1964 no hubo más tradiciones que romper, en 1965 si lo hicimos y no hubo ningún orgullo en ello. Hasta ese momento en las Olimpiadas Internas del CMLP siempre Quinto Año había quedado en primer lugar, Cuarto Año en el segundo y Tercer Año en el tercero, pero gracias a nuestra mala fortuna, la XXII o sea Tercer Año, nos arrebato el segundo lugar, dejándonos un sabor amargo que nos duro por décadas.

Llegamos al Quinto Año y nos enteramos de un hecho por demás inusual. Era sabido que tradicionalmente la permanencia de oficiales instructores se limitaba a dos años en el mismo puesto, pero esto no ocurrió con dos de nuestros oficiales. El Capitán Carlos Cedano y el Teniente Miguel "Cicuta" Ramírez en 1966 iniciaron su tercer año consecutivo en el CMLP y en el mismo puesto. Si bien el primero estuvo solo hasta mediados de año, el segundo permaneció hasta Diciembre con nosotros, aunque en realidad y a pesar de lo exigente que fue con la XXI, estuvo ligado a ella hasta el día de su muerte.

En nuestro último año en el CMLP, tuvimos la gran ilusión de que al finalizar este, recibiríamos los tradicionales anillo de oro y álbum promocional, además de celebrar nuestro egreso con una fiesta de antología. Y basábamos nuestro anhelo en el duro trabajo que veníamos haciendo desde 1965 recaudando fondos para esos efectos. Pero no contábamos con que un Decreto Supremo echaría por tierra todas nuestras ilusiones. Así fue que de un día para otro tuvimos que ceder todos nuestros fondos a la Asociación de Padres de Familia del CMLP, pues por decisión del gobierno de turno se prohibió que los escolares administraran dineros para cualquier finalidad. Para colmo de males, en los cargos mas influyentes de la ASPAFA no había ningún padre veintiúnico y fue así que pasamos como cadetes por última vez por la Guardia de Prevención sin los ansiados anillo de oro y álbum de promoción. Demás esta decir que la fiesta no fue de antología pues tuvo un costo extra y por ende poca asistencia.

Tuvo que pasar casi un año para que la Asociación de Padres de Familia del CMLP nos entregara el anillo de promoción y diez años para poder recibir el álbum, hechos inéditos en la historia de las promociones egresadas del colegio militar, pero que pueden ayudarnos a responder la pregunta de Enrique Wong acerca del secreto de la XXI. No la tuvimos fácil, hubo muchas desilusiones y frustraciones en nuestro camino, pero de ahí viene ese gran espíritu competitivo que muestra siempre con orgullo nuestra promoción.

A pesar de algunas dificultades, la XXI siempre estuvo a la misma altura que las demás promociones. Celebramos los cinco, diez, quince, veinte y veinticinco años de egresados. En aquellos tiempos nuestra promoción tuvo como presidentes al Brigadier General Ernesto Furukawa y a Fernando Holguín, pero ya sea por lo difícil que eran antes las comunicaciones en nuestro medio o por la falta de interés de algunos, la participación de nuestra promoción no fue muy gravitante. Hasta que en 2005 crece el interés de los veintiúnicos por participar en las actividades sociales y deportivas, se institucionaliza la elección democrática anual del Consejo Directivo y se crea el Correo Grupal CMLP Veintiuna. A partir de ese año y hasta la fecha se han sucedido en la presidencia de la XXI, Gustavo Boluarte, Bernardino Cueva, José Vargas, Federico Brommer, Víctor Alvarado, César Cabrejos, José Hinojosa, Marco Merino, Germán D´Angelo, Fernando Holguín, Ernesto Furukawa, Alfonso Loureiro y Víctor Manuel Ludeña en su segundo periodo.

Nuestra promoción en el año 2017 ha obtenido su decimo tercer campeonato en los Juegos Leonciopradinos y anda este año en pos del decimo cuarto. Celebró entre 2014 y 2016, con participación record, cincuenta años de su paso por el CMLP y ahora se aúna a la celebración de las Bodas de Brillante de la creación del primer colegio militar de la república. No oculta que atraviesa por algunos problemas institucionales, pero tiene la seguridad de que los resolverá como lo ha hecho siempre y seguirá siendo parte activa de la comunidad leonciopradina hasta que el último de los veintiúnicos se vaya de este mundo.